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Periodismo ciudadano: cuándo funciona de verdad y cuándo se convierte en ruido

Quien ve el árbol caído es quien pasa por delante, no el periodista. Eso tiene un valor enorme y un riesgo evidente. Dónde está la línea.

Equipo Snurkel · · 3 min de lectura

Persona grabando con el móvil un acontecimiento en la calle
Foto: Unsplash

Un socavón se abre un martes por la mañana en una calle secundaria. El medio local, si queda alguno, se enterará por la tarde. El vecino que pasa por delante lo ve a los diez segundos.

Esa ventaja de tiempo y de presencia es lo que hace valioso el periodismo ciudadano. Y también lo que lo hace peligroso cuando se hace mal.

Qué es exactamente

Llamamos periodismo ciudadano a la información producida por personas que no se dedican profesionalmente a ello, casi siempre sobre su propio entorno. No es un fenómeno nuevo —las cartas al director lo eran—, pero el móvil lo cambió de escala: cualquiera lleva encima una cámara, un micrófono y una imprenta.

Es especialmente relevante en zonas sin ningún medio propio, donde a menudo es lo único que hay.

Dónde funciona mejor que un medio

En la inmediatez

Ningún medio puede tener a alguien en cada calle. Quien está allí cuando pasa algo es quien vive allí. En emergencias, esos primeros minutos son justamente los importantes.

En lo que no es noticia pero importa

Una farola fundida desde hace tres semanas no es noticia para nadie, y sin embargo afecta cada noche a quien pasa por ahí. Ese tipo de información crónica y de baja intensidad es la que ningún medio cubre y la que más cambia el día a día.

En el conocimiento del terreno

Un periodista que llega de fuera necesita horas para entender por qué un asunto es polémico. Quien lleva veinte años en el barrio ya lo sabe, y sabe además qué preguntas hay que hacer.

En dar continuidad

Los medios cubren el suceso y se van. Los vecinos siguen ahí para contar si aquello se arregló o no, que es lo que casi nunca se cuenta.

Dónde falla

Y aquí conviene ser honesto, porque el entusiasmo por el formato suele saltarse esta parte:

  • No hay verificación. Un medio contrasta antes de publicar; un mensaje suelto, no. Por eso los bulos vecinales se propagan tan bien: llegan de alguien conocido y hablan de un sitio reconocible.
  • Falta el contexto. Ver un desalojo no es lo mismo que entender por qué se produce. Sin contexto, un hecho cierto puede dar una imagen falsa.
  • Hay parte interesada. Quien informa del proyecto que le afecta directamente no es un observador neutral, y eso conviene decirlo.
  • No hay a quien reclamar. Un medio responde de lo que publica; un mensaje reenviado ochenta veces no tiene autor identificable.
  • Se cubre lo llamativo. Se graba el incendio, no el pleno donde se decide el presupuesto. Y lo segundo importa más.

Cómo hacerlo bien

Cinco reglas que separan aportar información de generar ruido:

  1. Cuenta solo lo que has visto. Si te lo han contado, dilo: «me dicen que…» no es lo mismo que «ha pasado».
  2. Pon lugar y hora. Sin eso, tu información no se puede usar ni comprobar, y dentro de dos años reaparecerá como si fuera de hoy.
  3. Separa el hecho de tu opinión. Las dos cosas valen, pero mezcladas se anulan.
  4. Si te equivocas, corrígelo donde lo publicaste. Y cuanto antes.
  5. Antes de publicar una emergencia, avisa a quien tiene que actuar. El 112 antes que el grupo del barrio.

Los límites legales que conviene conocer

Sin entrar en tecnicismos, hay tres líneas que más vale no cruzar:

  • Imagen de las personas. Grabar en la vía pública es legal, pero difundir primeros planos identificables sin consentimiento puede vulnerar el derecho a la propia imagen. Con menores, la cautela debe ser máxima.
  • Datos personales. Matrículas, portales, nombres completos: mejor fuera.
  • Acusaciones. Decir que alguien ha cometido un delito antes de que haya resolución puede acabar en una demanda, por muy convencido que estés.

El periodismo ciudadano no sustituye al profesional, y quien lo plantea así le hace un flaco favor. Funciona cuando completa: aporta lo que ningún medio puede aportar —presencia y continuidad— y deja lo demás a quien tiene medios para verificarlo.

En Snurkel conviven las dos cosas: lo que publican medios y ayuntamientos, y lo que cuentan los propios vecinos, cada cosa identificada como lo que es.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el periodismo ciudadano?

Información producida por personas que no son periodistas profesionales, normalmente sobre lo que ocurre en su entorno inmediato y a menudo antes de que llegue ningún medio.

¿Es fiable el periodismo ciudadano?

Depende de cómo se haga. Aporta una inmediatez y una cercanía que ningún medio puede igualar, pero le falta la verificación y el contexto que sí tiene una redacción. Funciona mejor como complemento que como sustituto.

¿Qué debo tener en cuenta antes de publicar algo?

Cuenta solo lo que has visto, no lo que te han dicho; incluye lugar y hora; no publiques caras de menores ni matrículas; y si es un accidente o una emergencia, avisa antes a quien corresponda que a las redes.

Equipo Snurkel

Escribimos sobre información local y sobre cómo Snurkel acerca a cada persona lo que pasa en su zona. Escríbenos.

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