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Desiertos informativos: los pueblos donde ya no queda nadie que cuente lo que pasa

Hay municipios enteros sobre los que no se publica ni una noticia al mes. No porque no ocurra nada, sino porque no queda quien lo cuente.

Equipo Snurkel · · 3 min de lectura

Carretera vacía atravesando un paisaje rural despoblado
Foto: Unsplash

Coge el nombre de un municipio de tres mil habitantes y búscalo. Con suerte encontrarás la web del ayuntamiento, alguna nota de prensa de la diputación y, si hubo un incendio, una pieza de hace dos años.

No es que en ese pueblo no pase nada. Es que no queda nadie que lo cuente.

Qué es un desierto informativo

El término viene del inglés news desert y describe una zona donde no queda ningún medio que la cubra de forma regular. Ni periódico comarcal, ni radio local, ni digital propio.

Es la consecuencia directa de lo que le ha pasado a la prensa local en las últimas dos décadas. Cuando una redacción comarcal cierra, no la sustituye nada: simplemente esa zona deja de aparecer.

Conviene distinguir dos situaciones, porque no son iguales:

  • Desierto completo: no hay ningún medio. Lo único que se publica sale del propio ayuntamiento.
  • Desierto parcial: hay un medio que nominalmente cubre la zona, pero desde otra ciudad y sin nadie sobre el terreno. Aparece cuando hay sucesos, y poco más.

El segundo es más frecuente y más engañoso, porque sobre el papel la zona está cubierta.

Cómo saber si vives en uno

Una comprobación de dos minutos:

  1. Busca el nombre de tu municipio en un buscador, filtrando por el último mes.
  2. Descarta todo lo que venga del propio ayuntamiento o de la diputación. Eso es comunicación institucional, no cobertura.
  3. Descarta también lo meramente deportivo o de sucesos.
  4. Mira lo que queda.

Si no queda nada, o queda una pieza escrita desde la capital sin haber pisado el sitio, la respuesta es sí. Y si hubo un pleno municipal ese mes y nadie lo contó, es una confirmación bastante clara.

Qué consecuencias tiene

Aquí es donde el asunto deja de ser sentimental. Los efectos están medidos en varios países:

  • Menos gente se presenta a las elecciones locales. Sin cobertura, presentarse es hacerlo a ciegas y sin altavoz.
  • Baja la participación. Si nadie explica qué se decide, votar se percibe como menos relevante.
  • Sube el coste de la deuda municipal. Es el hallazgo más contraintuitivo y el más citado: sin escrutinio externo, los mercados exigen algo más de interés.
  • Se polariza más. Cuando falta información propia, se llena el hueco con la nacional, que viene con su propio marco de conflicto.
  • Crece el rumor. El vacío informativo lo ocupa el grupo de mensajería, con lo que eso implica.

Ninguna de esas consecuencias es visible el día que cierra el periódico. Se notan cinco años después.

También pasa en las ciudades

Se asocia el desierto informativo al mundo rural, y ahí es donde más se nota. Pero el mismo fenómeno existe dentro de ciudades grandes: barrios enteros sobre los que apenas se publica nada.

La lógica es la misma. El medio de la ciudad tiene recursos limitados y los dedica al centro, a la política municipal y a las zonas donde tiene más lectores. Los barrios periféricos aparecen cuando hay un problema, casi nunca cuando hay algo que contar.

Cómo se sale de un desierto

No hay una vía única, y desconfía de quien diga lo contrario. Lo que sí está funcionando en distintos sitios:

  1. Que el ayuntamiento publique bien. No sustituye al periodismo, pero es infinitamente mejor que nada. Publicar en abierto y en un formato distribuible ya cambia las cosas.
  2. Medios pequeños con estructura mínima, a menudo de una persona, que cubren una comarca concreta.
  3. Vecinos que documentan lo que ven, con la cautela que exige no tener verificación detrás.
  4. Que todo eso se pueda encontrar junto, que es el problema del que menos se habla: la información a veces existe, pero está tan dispersa que es como si no existiera.

Ese último punto es el que intenta resolver Snurkel: reunir lo que publican ayuntamientos y medios y ordenarlo por cercanía, de modo que un municipio pequeño tenga la misma visibilidad para sus vecinos que una capital.

Si tu ayuntamiento aún no está, puedes comprobarlo aquí y pedir el alta. Es gratis.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un desierto informativo?

Una zona geográfica donde no queda ningún medio que informe de ella con regularidad. No significa que no pase nada: significa que lo que pasa no se cuenta en ningún sitio.

¿Cómo sé si mi municipio es un desierto informativo?

Busca el nombre de tu municipio y mira si en el último mes hay alguna noticia que no venga del propio ayuntamiento. Si todo lo que aparece es comunicación institucional o nada, tienes la respuesta.

¿Solo afecta a pueblos pequeños?

Sobre todo, pero no solo. También hay barrios de ciudades grandes sobre los que apenas se publica nada, porque el medio de la ciudad cubre el centro y las zonas de más renta.

Equipo Snurkel

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