RSSComunidad y barrio

Presupuestos participativos: cómo decidir en qué se gasta tu ayuntamiento

Muchos municipios reservan una parte del presupuesto para que lo decidan los vecinos. Vota tan poca gente que unos cientos de votos deciden cientos de miles de euros.

Equipo Snurkel · · 4 min de lectura

Persona depositando una papeleta en una urna de votación
Foto: Unsplash

Cada año, la mayoría de los ayuntamientos de cierto tamaño abren un proceso en el que los vecinos deciden en qué se gasta una parte del dinero público. Y cada año pasa casi desapercibido.

Es probablemente la forma más directa de influir en tu barrio que existe, y la que menos gente usa.

Qué son exactamente

El ayuntamiento aparta una cantidad del presupuesto de inversiones —lo que se gasta en obras y equipamientos, no en sueldos ni en servicios— y abre un proceso para que la ciudadanía proponga y vote proyectos concretos.

Con ese dinero se financian cosas muy tangibles: un parque infantil, la mejora de una acera, un carril bici, la reforma de un local social, sombra en un patio de colegio.

La cantidad varía enormemente. En un municipio pequeño pueden ser treinta mil euros; en una ciudad grande, varios millones. Como referencia, suele moverse entre el 1 % y el 5 % del presupuesto de inversiones.

Por qué tu voto pesa tanto aquí

Este es el dato que cambia la perspectiva: la participación en estos procesos suele ser muy baja, a menudo entre el 1 % y el 5 % del censo.

Traducido: en un municipio de 40.000 habitantes puede que voten mil personas. Un proyecto se lleva la partida con doscientos o trescientos votos. Si un grupo de vecinos organizado decide apoyar una propuesta, la gana.

Compara eso con unas elecciones municipales, donde tu voto es uno entre veinte mil. En un presupuesto participativo, tu voto y el de tus vecinos deciden de verdad.

Cómo funciona el proceso

Los nombres cambian de un municipio a otro, pero la secuencia es casi siempre la misma:

  1. Presentación de propuestas. Un plazo, normalmente de dos a cuatro semanas, para que cualquiera proponga un proyecto. Suele hacerse por un formulario web o en el registro.
  2. Valoración técnica. Los servicios municipales revisan cada propuesta y descartan las que no son competencia del ayuntamiento, las que superan el presupuesto o las que no son viables. Aquí cae mucha gente, casi siempre por desconocer estos límites.
  3. Votación. Las propuestas que pasan el filtro se someten a votación, normalmente en línea y en puntos presenciales.
  4. Ejecución. Los proyectos más votados se incorporan al presupuesto del año siguiente.

El calendario suele arrancar entre primavera y otoño. Conviene saber cuándo, porque los plazos son cortos y no se avisan por megafonía: aparecen publicados en la web municipal y ahí se quedan.

Cómo hacer una propuesta que gane

Tras ver muchos procesos, las que prosperan comparten cinco rasgos:

  • Es competencia municipal. El error número uno es proponer algo que depende de la comunidad autónoma o del Estado: un ambulatorio, un instituto, una carretera. Se descarta directamente.
  • Cabe en el presupuesto. Si el tope por proyecto son 50.000 euros, no propongas algo que cuesta 300.000. Infórmate del tope antes de escribir.
  • Es concreta y localizada. «Mejorar los parques» no se puede valorar. «Instalar sombra y dos bancos en el parque de la calle X» sí.
  • Beneficia a mucha gente. Las propuestas que solo benefician a una calle suelen perder frente a las de alcance más amplio.
  • Tiene quien la defienda. Ganar requiere votos, y los votos requieren que alguien explique la propuesta a sus vecinos. Las que ganan casi siempre tienen detrás una asociación o un grupo organizado.

Los límites que conviene conocer

Para no llevarse un chasco:

  • Solo inversiones. No se puede destinar a contratar personal ni a pagar servicios recurrentes. Se puede construir un local, no pagar a quien lo atienda.
  • Los plazos se estiran. Es normal que un proyecto votado en 2026 se ejecute en 2028. No significa que se haya olvidado, aunque conviene reclamar.
  • No todo se ejecuta. A veces un proyecto ganador resulta inviable en el desarrollo técnico. Debería explicarse públicamente; no siempre se hace.
  • El proceso lo diseña el ayuntamiento. Decide cuánto dinero pone, qué se puede proponer y cómo se vota. La participación es real, pero dentro de un marco que no eligen los vecinos.

Aun con todo eso, sigue siendo la vía más directa que existe para decidir algo concreto de tu entorno. Lo único que hace falta es enterarse a tiempo de que el plazo está abierto, que es exactamente donde falla la mayoría. Si quieres que esos avisos te lleguen sin ir a buscarlos, esa es la idea de Snurkel.

Preguntas frecuentes

¿Qué son los presupuestos participativos?

Una parte del presupuesto municipal que el ayuntamiento reserva para que los vecinos decidan en qué se gasta, normalmente proponiendo y votando proyectos concretos.

¿Quién puede votar?

Depende del municipio, pero lo habitual es que pueda votar cualquier persona empadronada a partir de los 16 años, con independencia de su nacionalidad.

¿Cuánto dinero suele haber?

Varía mucho: desde unas decenas de miles de euros en municipios pequeños hasta varios millones en ciudades grandes. Suele rondar el 1-5 % del presupuesto de inversiones.

¿De verdad se ejecutan los proyectos ganadores?

En general sí, aunque con retrasos frecuentes. Es habitual que un proyecto votado un año se ejecute al siguiente o al otro. Merece la pena seguir el rastro.

Equipo Snurkel

Escribimos sobre información local y sobre cómo Snurkel acerca a cada persona lo que pasa en su zona. Escríbenos.

Seguir leyendo